MONUMENTO NATURAL BOSQUES PETRIFICADOS Se encuentra ubicado al noreste de la Provincia de Santa Cruz, en el Departamento Puerto Deseado, 150 km al oeste de dicha localidad. La población más cercana es Jaramillo, a 135 km. Actualmente abarca
aproximadamente 13.700 hectáreas. La Administración de Parques Nacionales ha adquirido
dos estancias colindantes al Monumento y se está gestionando para incluirlas al área
protegida conformando una unidad de casi 60.000 hectáreas.
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ECOREGIONES
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En los inicios del Período Cretácico, erupciones volcánicas que coincidieron con el levantamiento de la Cordillera, sepultaron vastas extensiones del territorio patagónico. Muchos de los bosques cubiertos por ceniza fueron sometidos a procesos de petrificación. Posteriormente, el viento y la lluvia dejaron al descubierto grandes sectores de este bosque petrificado, que en algunos casos ha quedado con los troncos en pie. Elevaciones de escasa altitud y contextura basáltica, representan los vestigios de la actividad volcánica de tiempos pretéritos. Un buen ejemplo de ello es el Cerro Madre e Hija, figura destacada en el paisaje que se aprecia desde el yacimiento paleontológico. La naturaleza actual del área ofrece interesantes atractivos para el visitante. La vegetación rala y achaparrada, resulta sorprendente por la capacidad que demuestran las plantas para vivir en condiciones ambientales tan rigurosas. Vegetales de muy diversa posición taxonómica adoptan formas compactas y semicirculares, como cojines. Con este aspecto es factible observar en la zona desde cactáceas de grandes flores anaranjadas hasta varios géneros de margaritas de colores amarillos y, más raros, blanco-rosados. En los cañadones reparados crecen arbustos como molles, duraznillos, colapiches y calafates, estos últimos poseedores de frutos carnosos y comestibles. La fauna, si bien escasa y en general esquiva, gracias a que no recibe agresiones por la permanente vigilancia de la zona por parte de los Guardaparques, se deja apreciar con cierta facilidad en las inmediaciones del sendero de las araucarias petrificadas. Hoy es factible observar pequeñas manadas de guanacos y algunos confiados zorros grises. Chingolos, entre las aves, y lagartijas de variadas tonalidades, son comunes en el lugar. El camino de acceso también ofrece sus atractivos, siendo posible ver allí el piche patagónico y el choique o ñandú petiso. Este último, es un ave de gran tamaño, plumaje pardo grisáceo salpicado de blanco, cuyos machos son polígamos y se encargan de hacer los nidos, incubar los huevos y cuidar los pichones. |
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ASPECTOS
CULTURALES Para la economía de estos grupos humanos, la diversidad de microambientes del área (vegas, lagunas bajas, alta meseta, pastizales, etc.) ofrecía un conjunto de recursos disponibles en espacios accesibles con cortos desplazamientos: agua durante todo el año, reparo y leña, buena visibilidad y animales para la cacería (guanacos y choique o ñandú petizo), una gran disponibilidad de rocas para la talla de artefactos. |
MODO DE
ACCESO |
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DATOS
DE INTERES PARA EL VISITANTE Monumento
Natural de los Bosques Petrificados |